MONTAÑESES

El acuerdo alcanzado por los partidos que controlan la mesa del Congreso ha relegado, dicen, a los parlamentarios de podemos a las filas más altas del hemiciclo, como aquellos Montañeses de la Asamblea que durante la Revolución Francesa encarnaron el ala más “izquierdista” del sarao más famoso de la historia.

Andan denunciando los podemitas la discriminación que eso supone, clamando al complot y a la conspiración contra lo que vienen llamando la nueva política, o sea, ellos, cuando en realidad deberían estar orgullosos de ser los herederos de quienes con sus ideales innovadores y su fuerza arrolladora fueron la verdadera fuerza impulsora de un movimiento que nos ofreció lo que a día de hoy se mantiene como el ideario básico y la fuente sentimental de toda sociedad “civilizada”, aunque luego se jodiera el invento, con Robespierre haciendo zumbar la guillotina a todo trapo (que ríete tu de las tarantinadas)  hasta que el 9 de thermidor a alguien se le ocurrió ilustrar a su costa aquello de que “quien a hierro mata…”, y a pesar de que en nuestros días Libertad, Igualdad y Fraternidad nos parezcan nuestras tías las del pueblo de las que conocemos la existencia pero a las que pocas veces vemos.

En cualquier caso, volviendo aquí y al presente, yo creía que los votos en el Congreso valían lo mismo si se emitían desde la primera fila o desde la cueva del señor Gomez de la Serna, pero parece ser que no, que se diluyen con la altura como el oxígeno camino del Everest.

No quiero pensar que lo que se busca con la pataleta es que los ubiquen en una zona más mediáticamente visible, y que en lugar del Congreso estemos hablando del plató de HMYV, donde lo que cuenta es enseñar cacho y pillar plano a cualquier precio y durante el mayor tiempo posible.

Pero que se tranquilicen los señores diputados, que total, nadie en su sano juicio ve las chapas de las sesiones parlamentarias (y menos para oír lo que ellos tienen que decir), donde por lo demás las cámaras se centran en el orador de turno o en las partidas del Candy Crash (y cosas peores), por no hablar del hecho de que en la mayoría de ocasiones aquello está más desierto que una maratón de zumba en Tunguska, con nuestros representantes trabajando “en los despachos” a tres euros el gin-tonic de marca.

Igual, y les regalo la idea, podrían aprovechar esos vacíos y, como los quinceañeros en el cine, ocupar las butacas que quedan vacías en las filas delanteras.

Reclaman que los demás partidos les cedan sus escaños, y en esto y en otras cosas parecen querer atribuirse determinados privilegios por derecho divino, si no fuera porque se dicen ateos, agnósticos, y en general “aloquesea”, pero a lo poco que yo entiendo, aunque nos pese y aunque sea a costa de alianzas un tanto contra natura que pueden asquearnos, tanto la formación de la Mesa como el reparto de escaños han quedado en manos de los partidos que separada o conjuntamente han obtenido en las elecciones una mayor representatividad que Podemos, y aunque ellos tengan cinco millones de votos, los demás tienen más, y eso es la democracia, con todas sus imperfecciones.

Señores diputados todos, dejen de pelearse por los pupitres, los cargos y los privilegios, y al turrón, que llevamos un mes de tonterías y a este paso esperando soluciones nos van a dar las uvas.

 

 

CARTA ABIERTA AL GORRION SUPREMO

Estimado Sr. Don  Gorrión Supremo,

 

Cuando nuestro pequeño reino se hallaba bajo el yugo de las poderosas casas gobernantes enzarzadas en su juego de tontos, usted se  alzó gallardo a la cabeza de los parias, los desfavorecidos, los marginados, los despreciados y los inconformistas avanzando firmemente hacia el poder a fin de restaurar la justicia en el mundo, enfrentándose al Barbister, a la castiza Madre de Tragones e incluso a los primos lejanos de los Tyrell.

Solo espero y le pido que, al contrario que su homónimo literario, una vez llegado a Desembarco del Rey, si los demás aspirantes se lo permiten, no se crea imbuido de la verdad suprema y ejerza el poder de manera déspota y excluyente amparado en un discurso de supuesta reivindicación, justicia y fe verdadera (en los Siete, el 0,7%  o en el IBEX 35, da lo mismo, al paso que va la deriva de sus posicionamientos ideológicos),  sino que haga gala de la humildad que predica y exige a los demás y que caracteriza al pasérido que le presta el nombre.

Y es que, últimamente, al hilo de los tira y afloja postelectorales, se le ha visto muy suelto con el hacha justiciera, y con unos humitos que deberá usted apagar antes de que acaben por quemarle.

Ah, y no creo que sea bueno para un político ir alardeando por ahí su veneración por un libro que es la summa compendia de la traición, el apuñalamiento, la perversión del poder y el cambio de menú en las bodas a última hora.

Con poco más que añadir, y deseándole lo mejor para todos nosotros.

 

Un gorrión inquieto