Y CORREA SE SOLTÓ EL CINTURÓN…

…y se puso cómodo, y empezó a largar (a buenas horas) con el yonkie del dinero reconvertido a yonkie de la atención mediática y gurú de la justicia poética haciéndole los coros desde Valencia, que se le abren a uno las carnes y se le agrian los humores de oír hablar con tanto descaro y desparpajo del trasiego de dineros e influencias y de los “hurtamientos” públicos a los que al parecer se dedicaron algunos con verdadera vocación, denuedo y fruicción a partes iguales durante años y ante nuestras narices.

Era el momento esperado, el momento para el que se estaba preparando la oposición desde que todos aprendimos la traducción del alemán de la palabra gürtel. Después de tantas negativas en directo (o vía plasma) y sarcasmos en diferido, trapicheos judiciales y navajazos políticos, tocaba recoger la cosecha de las investigaciones realizadas contra viento, marea y políticos, y resulta que las mieses se van a pudrir en los campos porque no hay nadie para recoger los frutos de tanto esfuerzo.

Y ello porque resulta que casualmente ha sido el momento esperado por las huestes susanistas para cruzar su Rubicón particular justamente cuando venía más crecido (que ojo tenemos, oiga), con el sigilo y discreción de una banda de hooligans blasfemando en un salón de té, y luego perderse camino de Roma, porque ahora parece que no saben pa donde tirar.

El resultado, en todo caso, es que el Partido Popular va a cruzar el bache de credibilidad más profundo desde su creación pisando alegremente sobre las cabezas de sus enemigos, sin ensuciarse el dobladillo con la mierda del fondo, de rositas y sin tener que enfrentarse a unas elecciones porque me juego las patillas a que Rajoy gana la investidura mientras el PSOE le canta aquello de “Pisa morena, pisa con garbo…”. Y es que lo último que me faltaba por oír era a los nuevos “dirigentes” socialistas recogiendo la consigna de la Vicepresidenta Saez con pinta de niña de Santamaría de que las Gürtels, las Taulas, Palmarenas, Bárcenas, Acuameds et j’en passe son cosa del pasado y pelillos a la mar… que solo le falta eso, a la pobre.

Luego, dentro de cuatro años, y suponiendo que un PSOE cainita y descabezado o un Podemos cual águila bicéfala y casquivana consigan hilvanar un remedo de oposición, ya que no cuento ni a los Ciudadanos que giran al sol que más calienta ni a los nacionalistas, puesto que a este paso las nuevas fronteras de España van a estar en La Rioja y en la Franja de Aragón, todo esto será realmente pasado, los nuevos desmanes se habrán hecho con más tiento, y seguiremos en las mismas o en las peores, sea con don Mariano o con otro, eso ha dado siempre igual, pues muchas son las cabezas de la Hidra.

Según las últimas noticias, unos señores trajeados a las puertas de Génova 13 han sacado una gaviota de una caja, la gaviota ha visto su larga sombra, y que no había nadie que arrojase luz sobre el futuro, y han vaticinado que el invierno será muuuuuuuuy largo…

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LA TRAMPA DE TRUMP

Yo no sé en qué andarán pensando allende los mares, concretamente en los Estados Unidos de Norteamérica, pero parece que de tanto en tanto sienten la necesidad vital de liarla parda para que al mundo entero le den un vuelco los higadillos, desde el Motín del té hasta la Guerra de Irak, pasando por la crisis de los misiles, la guerra de secesión o Vietnam.

La próxima catástrofe en ciernes se llama Donald Trump.

Después de varias intentonas y campañas fallidas, donde pocos tomaban en serio a aquel muchimillonario excéntrico y vociferante, está a punto de conseguir lo que parecía imposible: convertirse en un candidato con posibilidades de ser Presidente de los USA, ahí es ná.

Lo que parecía una nueva edición de sus juegos florales, al fin y al cabo es un genio de la comunicación, eso no se lo va a negar nadie, va camino de convertirse en una tragedia griega a escala mundial.

Si es que ya lo dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. El problema es que esta vez nos lo van a romper en “tolcocoroto”.

Si creíamos que en cuestión de presidentes iluminados lo habíamos visto todo con Reagan, mucho me temo que el Sr. Trump va a parecer que el bueno de Ronald parezca un intelectual, Nixon un santo y Teddy Roosevelt y su Big Stick una hermana ursulina.

Su apellido significa “triunfo” y “pedo”, y los dos le vienen al pelo (bueno, mejor no hablamos de su pelo), porque triunfar no se puede negar que ha triunfado, y peer, se pee en todo el mundo, desde los latinos hasta los musulmanes, pasando por las mujeres, los pobres y el mismísimo Papa.

¿Es que quienes están aupándolo a la candidatura del partido Republicano, y sus potenciales electores, no ven que si hacen presidente a este señor, maletín nuclear, comercio internacional, TTIP y mayor ejército sobre la tierra incluidos, están poniendo el mundo en sus manos como quien regala un scalextric al niño psicópata de Toy Story?

Mi temor ante tal perspectiva, desde mi ignorancia, sólo es comparable al de los bomberos de Roma cuando vieron a Nerón sacar el chisquero.

Y mi esperanza es que, si finalmente gana la presidencia, las mentes frías del ala oeste de la Casa Blanca lo pongan en vereda.

Y si no, ya podemos rezarle a San Juan para que adelante el Apocalipsis, que aunque menos entretenido nos va a ser más liviano….

QUÉ HEMOS HECHO…?

… para merecer esto? pues votar a toda esta cuadrilla.

La cara de tontos o de algo peor que se nos va a quedar a vuelta de elecciones cuando a no mucho equivocarme esta panda de mastuerzos se repartan los garbanzos más o menos en la misma proporción que el pasado diciembre y se vuelvan a liar con aquello de quién se come la morcilla, quién los tuétanos y quien se conforma con lamer el plato.

Y todo por pensar más en el propio puchero antes que en el bien común aunque claro, el bien común es alto tan relativo como el elegir a qué comunidad queremos hacer el bien, (clases altas, clases bajas, clases medias, pequeños empresarios, grandes fortunas, monopolios con cómodas puertas giratorias) porque, por mucho que se escurecen en decir lo contrario, cuando PP, PSOE, Podemos (que manía con las “P”) Ciudadanos y el resto de cortejos se parten la boca hablando del bien común, en su cabeza no se están representando lo mismo.

Los intereses de todos estos conjuntos fluctúan y se interseccionan, y evidentemente es muy difícil satisfacerlos todos, pero es que ni siquiera lo han intentado, obsesionados como estaban en jugar al rey de la montaña.

Y es que si el sentido común, del que han demostrado carecer, es el menos común de los sentidos, el bien común es también el más escaso de los bienes, y cuesta alcanzarlo.

Ahora nos espera una campaña electoral de la que no quiero ni hablar, y a la que me enfrento dividido.

Por una parte dan ganas de enviarlos a todos a hacer puñetas, freír espárragos, tomar viento, tomar otra cosa o cualquier otra actividad lúdica que se les ocurra, por no oírles prometer lo que ni siquiera han intentado cumplir y echarse las culpas unos a otros como críos de primaria, y es que solo de pensarlo se me revuelven los entresijos.

Por otra parte, todavía me queda un hilillo de conciencia que me impide caer en la trampa de la indiferencia o de la abstención a guisa de castigo que entre todos estos catetos han armado y que no puede servir sino para perpetuar en el poder a quienes desde la podredumbre cada vez más manifiesta han venido ostentándolo los últimos años, a los que han asistido divertidos al despelleje mutuo de todos estos advenedizos, y que finalmente van a salir reforzados de toda la confusión y el espectáculo de prepotencia y de impotencia que los que se vendían como nuestros salvadores nos han dado estos últimos meses.

Pero lo que hace realmente aborrecibles a todos esos politicuchos es que si el común de los mortales, desde el quinto anfiteatro, se da cuenta de lo que está por venir, los que están en la arena lo deben tener por seguro, y aun así nos llevan al abismo.

Y lo que da ganas de llorar es darse cuenta de que no hay alternativa, pues lo que se nos presentó como tal no es sino otra cara del mismo mal.

España, angelico mio, en qué lío te has metio.